TIPOLOGÍA DE PASTIZALES EN RELACIÓN CON EL RELIEVE: LA SIERRA DEL CASTILLO (MADRID)

C. Levassor, F. Diaz Pineda, F. Gonzalez Bernaldez
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Resumen


La distribución de la vegetación en relación con factores del relieve ha sido estudiada en numerosas ocasiones y constituye un objetivo de trabajo frecuente en ecología. Tales estudios se han practicado a diferentes escalas de detalle. En este artículo se pretende describir las características de la variación de pastizal en relación con el relieve en el alto pedimento granítico del Guadarrama (Cordillera Central, Terán 1952). El estudio se centra en la Sierra del Castillo (Collado Mediano, Madrid), que se encuentra enclavada en un área descrita desde el punto de vista florístico y fitosociológico principalmente por Rivas-Martínez (1963, 1964, 1968, 1969, 1978); Rivas-Martínez et al. (1973. 1977) y Arnáiz (1979). Los trabajos de estos autores permiten establecer esquemas generales de la variación de la vegetación en el área. La zona estudiada forma parte del sector NW de la subregión de Madrid, donde se desarrollan diversas investigaciones del Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid (González Bernáldez et al. 1980a), concretamente las relacionadas con los proyectos MaB 513 y 515 (UNESCO 1980; OPIEM 1980) y la prospección integrada de pastizales (González-Bernáldez et al. 1978; Ruiz et al 1979; Ruiz 1980; Galiano 1980; González Bernáldez y Pineda 1980b; Abelló et al. 1981). Los trabajos citados persiguen en definitiva una síntesis entre el conocimiento científico de los ecosistemas de pastizal, los estudios de percepción del entorno (González Bernáldez 1981a, b) y la concepción empírica de los pastizales por parte de pastores y ganaderos de campo, sus usuarios tradicionales. La vegetación de la Sierra del Castillo responde en la actualidad a procesos ecológico-históricos determinados esencialmente por cambios de actividades agrarias tradicionales por el turismo y la construcción de viviendas secundarias. El descenso de la ganadería extensiva en la zona durante los últimos tercios de este siglo (OPIEM 1980) ha marcado un fuerte desequilibrio en la vegetación. Importantes extensiones han soportado la explotación tradicional de corta de leña, ramoneo, obtención de rollos de enebro, armazones para casas, etc. Otras zonas fueron desmontadas para el cultivo itinerante de cereales hasta hace relativamente poco tiempo (faldas de la sierra). Todo ello ha desencadenado importantes fenómenos de erosión que han conducido a las situaciones de rexistasia actual —ruptura del equilibrio bio-geo-edafológico— en que se encuentran sobre todo las solanas. Esta rexistasia no ha desaparecido aún en muchas zonas, aunque es menos acusada ahora que probablemente lo fue en épocas pasadas (OPIEM 1980). El pastizal natural desempeña un importante papel en la cicatrización, determinando la aparición de zonas de biostasia que corresponden a fases de estabilidad biológica del suelo, durante la cual la alteración es fundamentalmente química (movilización de cationes solubles). Se trata probablemente de procesos de estabilización a partir de situaciones de erosión anterior. Esta estabilizacsión se hace sobre todo por instalación de plantas encespedantes rizomatosas y estoloníferas (perennes) así como leñosas. Las primeras suelen formar pautas de expansión (juveniles) y de degeneración (senescentes). En este contexto, hay que insistir no obstante, en que el descenso de la ganadería extensiva, con la consiguiente cesación del pastoreo, así como la desaparición de la recogida de la leña, ha acentuado el desequilibrio mencionado, manifestándose así el carácter profundamente humanizado y controlado de los ecosistemas de la región en que se encuadra la sierra estudiada.

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